Diseño, creación descarnada, imposible desapego del yo, falta de pasión, de toda cadencia, de una pulsación adecuada, enigmática, falto de ese fuero mediterráneo, de esa prosa incorrecta, danzarina, briosa como movimientos en el cine mudo. Antipoético, irresoluble. Imitando... Falto de imantación, de la conciencia etílica, del origen. De aquella visión de lo originario que surgiría del Jardín de las Adeleas.
Falto de toda solarística, de su esteticismo difuso, de su clasicismo férreo.
Falto de kitsch.
Remordimientos por no nombrar algunas palabras...
Essais.
Frialdad.
Embotado.
La palabra “obnubilación”, usada a principios de mayo.
Una verdad al margen: sigo teniendo fe en la mistagógica frase, más bien palabra, eco:
“Existe la Gran Alegría”.
La frase se mantiene en el origen, en la teoría originaria donde todo escrito empujaba las piedras, clamando una verdad que debía ser escuchada, ejecutada.
Ahora a la gran alegría, todavía mayúscula, no la entiendo sino desmenuzándola. En etapas, pequeñas gracias. La de los diez años, la de los veinte. La de los treinta.
Me atrevo a decir...
