24.1.10

«Prefiero ser el que espera que el esperado».
PETER HANDKE, Historia del lápiz.

Es esencial remarcar que esta frase de división enigmática, incluso aparentemente ridícula, no está sacada de contexto. Pertenece al rango de los aforismos. Gran parte del sentido de un aforismo (a diferencia de un ensayo filosófico, pero incluso de un poema) reside en que, amén de pretender haber descubierto una verdad —para un aforismo es más importante el "ver" que el "ser"—, debe lograr que uno, al leerlo, tenga la sensación que le hablan, le interpelan, le movilizan.

En su día, pensé ipso facto: "¡Yo también prefiero ser el que espera!" Lo que Handke dice aquí es puro énfasis, no hace falta esperar-nada-de-hecho, y en realidad se explica otra cuestión: apuesto que una forma de estar en el mundo en relación con el yo. El aforismo me parece de una lucha descarnada por ser uno mismo, e implica cierto cuidado de los demás. El que espera es el que vive consciente de que hay otros que están viviendo otra vida, la misma que la tuya, incluso de que te están robando algo... De lo contrario, piensa quien espera, te conviertes en una piedra. Uno no es nadie si no intenta ser otro... y otros... en todo momento. Ser uno mismo con todas sus fuerzas le es insuficiente: él apostó por el o todo o nada. Ese afán terrible de absorberse no es ninguna autocomplacencia; más bien lo contrario: el deseo continuo te impide en todo momento creer que eres algo..., y sin embargo lo crees..., y lo eres... Es divertidísimo... Ver el absurdo de esta empresa (jamás un absurdo tan reconfortante... y mío...) te convierte en doblemente "esperante". Esperar, que no estar quieto, es además la base de toda una moral.
 
Creative Commons License
Los escritos originarios by Bernat Xavier Forteza Siquier is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Compartir bajo la misma licencia 3.0 España License..