Al entender las interpretaciones de Bach por Glenn Gould como definitivas, no queremos suponer el pico más alto en una única gradación sino, y ante todo, el logro de un sitio ya acabado, fruto de una técnica y un "estilo" propios. Dentro de las consideraciones personales, uno es muy libre de equiparar "definitivo" con "insuperable" en aquella gradación y aplicarlo, no sólo a Bach, sino también al resto de su repertorio. Me ha suscitado este pensamiento el hecho de escuchar a Murray Perahia, gran intérprete bachiano y, a su vez, al pensar en Ragna Schirmer, extraordinaria pianista (no solo) del Barroco y que lo demuestra con creces tanto en sus Variationen, que conviven con las gouldianas armoniosamente, complementándose incluso, como en sus suites de Händel, equilibrada mezcla de rigorismo y cierto aire contemporáneo.


