17.6.09

El único y su propiedad. El único, el único



Sepan, de todas maneras, cuántos hay. Créanme si digo que hay veinticuatro: veinticuatro exactos. Por favor, créanme, de verdad. No me miren a mí, sé lo que me digo; es allí donde tienen que girarse. Los he visto, tocado, incluso uno de ellos me ha saludado, como si pudiera hacerlo… Usted, por favor, créame, acabo de ver cómo me sonreía con descreimiento. ¡Pero qué murmuran! ¿Todavía no lo tienen claro? Es muy simple. El lugar está a menos de diez metros, ahí, detrás de la esquina. No irán, lo sé, no irán... Intuyo que ya no me dejarán ni mover… ¿Me dejarán hablar? Con el tiempo dirán que yo tenía razón.

Y callaréis, y ni siquiera lo hablaréis entre vosotros. ¿Que solo son patitos? No…, sabéis que no solo son patitos, no... Ya no me dejáis hablar, ni abrir la boca, pero no os creeréis ni más felices ni más infelices por ello... Tal vez se os presente un día la sombra de este recuerdo; tal vez oigáis de nuevo mis palabras... Una extraña inquietud aparecerá. A partir de aquí ya no puedo precisar nada; quizá os dirigiréis a este mismo lugar y buscaréis tras la esquina, quizá os aparezcan en otro sitio.

Ahora llevadme donde os venga en gana.


 
Creative Commons License
Los escritos originarios by Bernat Xavier Forteza Siquier is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Compartir bajo la misma licencia 3.0 España License..