La escritura quizá deba leerse con actitud regresiva, tal actitud: la escritura, no como posesión de vida, ni como proyección de vida, ni como su búsqueda. La escritura a lo sumo presupone una vida; la vida así queda relegada a algo supuesto, a mera condición. El lector continuamente debe leer hacia atrás o con la actitud de: hay alguien que vive eso. Es precisamente esa "vida ausente" que es fundamentalmente "escrito" la que debe ser leída desde la óptica de una vida más general.
2006
