5.10.09


"Hemos de amar a las personas en la medida en que son buenas y bellas y sólo en esa medida. Ahora bien, ante la considerable escasez de seres humanos que puedan aparecer ante nosotros como obras maestras de la excelencia, y puesto que incluso los mejores de entre aquellos a quienes tendríamos la oportunidad de amar no están enteramente libres de un resto de fealdad, de mezquindad, de vulgaridad y de ridículo, entonces, si hemos de amarlos tan sólo por su virtud y por su belleza, ellos mismos, en su unicidad e integridad como seres individuales, no serán nunca objeto de nuestro amor. Esta me parece la deficiencia fundamental de la teoría de Platón. No contempla el amor a personas completas, sino sólo el que se dirige a una versión abstracta de las personas consistente en un complejo de sus mejores cualidades. Esta es la razón de que el afecto personal ocupe un lugar tan bajo en la scala amoris de Platón... El clímax de la plenitud -el máximo logro respecto del que todos los amores inferiores han de ser «utilizados como escalones»- es el más alejado del afecto por los seres humanos concretos".


Prof. GREGORY VLASTOS
(Citado por M. C. Nussbaum, La fragilidad del bien. Fortuna y ética en la tragedia y la filosofía griega, Madrid 1995, p. 231)

*
«Ahora estoy convencido de que ninguna pasión tiene tanta fuerza como para mudar el natural de quien la padece».

CESARE PAVESE, Suicidios.
 
Creative Commons License
Los escritos originarios by Bernat Xavier Forteza Siquier is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Compartir bajo la misma licencia 3.0 España License..